A muchos y muchas estudiantes con buen desempeño, por ejemplo, les resulta muy complicado y estresante compatibilizar esos momentos de calma, de reflexión y planificación, con una vida social equilibrida respecto a sus estudios; siempre ha sido así pero, hoy en día, los dispositivos electrónicos parece que, además, nos atan más (Lo siento, pero es que detesto WhatsApp; lo declaro aquí, bien al principio, por mera honestidad intelectual).
Tenemos que hacer más cosas con menos recursos, mientras otras y otros nos piden atención constante, tiempo, tiempo y más tiempo: te mando un whatsapp, miro la hora, ves mi whatsapp, no contestas y me enfado. Entre tanto, tu Google Reader es bombardeado con los feed de RSS que te interesan y, por supuesto, en Gmail entran incansablemente correos etiquetados como "académico", como "laboral" y como "cosas". También te has hecho una carpeta que pone "personal", "porque lo que tienes que hacer es compartimentar", que te lo ha dicho la vecina, que de eso sabe mogollón. Y entre post-it, calendarios en la nube, en papel y en la pared, listas de tareas, notas, libretas, más notas en la tablet, más notas en el móvil, aplicaciones y más aplicaciones que vas probando - a ver si alguna te soluciona semejante caos - acabas desquiciada (o desquiciado) y perdiendo la mitad de la información. Por si acaso, este año has decidido no hacer propósitos de Año Nuevo: más listas de tareas, no, por favor.
AUTOCONTROL:
Evita las distracciones: si estás leyendo el periódico, estás leyendo el periódico. Vale que te detengas en una noticia en particular y la compartas en Facebook o en Twitter, pero para eso tienes iniciada sesión... ¡No hace falta que entres en Facebook, veas el meme de turno y te quedes durante dos horas mirando a ver qué tienen tus otros contactos! Deja el móvil en silencio o apágalo; ya lo mirarás en los descansos (que serán cada poco tiempo, con lo cual podrías atender cualquier urgencia verdaderamente importante. El WhatsApp lo carga el diablo; ni el MSN Messenger de mi adolescencia (descanse en paz) era tan absorvente. Evítalo. Autocontrol, por favor.
DISCIPLINA:
Y esto enlaza con lo anterior. Si crees - honestamente, después de haber analizado sinceramente tus fallos - que necesitas un horario diario rígido y unos planes cerrados semanales, con el día bien compartimentado, como dice tu vecina, porque de lo contrario se te escapa de las manos y vagas sin sentido a lo largo de las horas (perdiendo unas cuantas), lo que tienes que hacer es un horario diario rígido. No hay más misterio. Cada uno es cada uno; tú necesitas un horario rígido, y yo también. No pasa nada. Pero tienes que cumplirlo (para eso tienes el autocontrol).
"NO" ES UNA PALABRA MÁGICA, Y PUNTO:
Sobre todo para las amistades
absorventes (no en general, no te líes), esos y esas "ladrones" de tiempo: "
no". Tienes un horario que cumplir, tienes unas tareas que terminar y tienes la semana planificada. NO vas a romper tu rutina de estudio para irte a tomar una fanta, porque
tu tiempo de ocio lo has planificado racionalmente con respecto a tu tiempo de ocio habitual hasta entonces,¿verdad? Pues eso. No lo vas a hacer. Repítelo: "No lo voy a hacer" (y para eso tienes el autocontrol, la disciplina y, por cierto, no te vendría mal algo de
asertividad)
INTERVALOS CORTOS, DESCANSOS CORTOS:
Si estás de exámenes, por ejemplo, y vas a dedicar varias horas (más de 2) a leer, a memorizar y a ESTUDIAR no es de recibo que te pongas a estudiar intensivamente "hasta que el cuerpo aguante". No, no y no. No puedes estar sentada o sentado estudiando 4 horas seguidas: prueba la técnica pomodoro (que es "tomate" en italiano, porque los temporizadores de horno tienen, a menudo, la forma de un tomate). Estudia intensivamente en intervalos de 25 minutos y descansa 5. Cada dos horas, descansa 30 minutos. Así de simple. En esos 5 minutos NO estudies, NO pienses en lo que has estudiado, NO hables de lo que estás estudiando aunque te encante y estés al borde de un ataque por Síndrome de Stendhal y, por supuesto, NO te quejes por estar estudiando.