A medida que las nuevas tecnologías continúan progresando y su uso de va extendiendo y creciendo dentro de los centros educativas es necesario plantearse una visión intencional e integral para esta implantación. Con frecuencia, en el mejor de los casos, la inclusión de artefactos tecnológicos en las aulas es un parche: hay un número cada vez mayor de dispositivos, sitios web y aplicaciones, pero no hay ni coordinación ni cambio de metodologías, modelos y experiencias.
Me he propuesto plantear cuatro preguntas clave para que los centros escolares valoren si serán capaces de responder a este nuevo reto y para ayudarles a alinear su uso de las TIC en las aulas y el modelo metodológico de una forma coherente:
[COMPETENCIAS] 1. ¿Cuáles son los objetivos finales con respecto al dominio técnico de los estudiantes?
¿Qué es un/a estudiante "bien formado/a", "bien educado/a", con respecto a las tecnologías y su uso? [Por ejemplo, con respecto a la Competencia Digital, admitiendo que un objetivo fundamental de la E.S.O. es el dominio de las Competencias Básicas: ¿ Qué esperamos que el alumnado sepa hacer en Junio, en 4º de E.S.O.?]
¿Estamos en condiciones de asegurar que nuestro alumnado practica la ciudadanía digital? ¿Estás esperando que los alumnos y las alumnas de 4º de E.S.O sepan programar? ¿Sigue siendo importante la buena ortografía, gramática y la competencia lingüística? ¿Más o menos? ¿Vale la pena enseñar a tu grupo de tutoría como evitar el cíberacoso? ¿Saben evaluar rápida y críticamente la validez, fiabilidad y veracidad de los contenidos de un sitio web que están visitando por primera vez?
Hay que responder a estas y otras preguntas y valorar la importancia puesta sobre cada respuesta: dependerá del centro educativo... Pero la claridad es importantísima: concretemos en qué grado vamos a enseñar cada una de las habilidades y competencias
[PLANIFICACIÓN] 2. ¿Cómo los dispositivos de los que disponemos contribuyen al logro de las competencias o marcadores competencias que hemos descrito anteriormente?
Vale: hemos identificado el conjunto de competencias y hemos evaluado cada marcador. Además, hemos evaluado también los programas de innovación y las nuevas tecnologías disponibles actualmente: las propuestas y las que nos podemos permitir. Ahora, antes de ponernos a comprar tablets, preguntémonos todos y todas: "¿De qué manera estas tablets me van a ayudar a cumplir con los objetivos que hemos marcado?". ¿Parece obvio? Pues demasiado a menudo es algo pasado por alto: llenamos las aulas de tecnología sin definir metas ni fines
[FORMACIÓN] 3. ¿Qué desarrollo profesional necesitará el personal docente para enfrentarse exitosamente a ésta nueva situación y ayudar al alumnado a alcanzar las competencias descritas en el punto 1?
Es importante saber que la respuesta a esta pregunta varía según cada profesor o profesora: el desarrollo profesional y la formación contínua debe ser diferenciada e individualizada para satisfacer las necesidades individuales de cada cual y no malgastar tiempo y recursos.
[EVALUACIÓN] 4. ¿Qué datos debemos recoger para seguir el progreso de nuestro proyecto y nuestras iniciativas? ¿Cómo nos vamos a autoevaluar?
Otro aspecto muy dejado... ¿Cómo va la comunidad educativa, con todas sus partes - familias, docentes, alumnado, conserjería, etc. - a saber si estamos haciéndolo bien? ¿Cómo podemos obtener retroalimentación entre, por ejemplo, estudiantes y familias con el centro educativo? Estas respuestas varían según el curso en el que nos encontremos, el contexto...
[CONTEXTUALIZACIÓN] Y, ante esta duda, ¿cómo influye el contexto? Empecemos aclarando esto.