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Crece la moda del libro para jugar

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La literatura infantil incorpora objetos y tecnología que permiten a los chicos realizar múltiples actividades.
 

Hace treinta años, la generación que hoy es adulta se emocionaba cuando al abrir un libro se formaba la cara de, por ejemplo, un león, con dos cartones que hacían ángulo y conformaban una figura de unos cinco centímetros de altura. Es lo que se llama un pop-up.

Hoy, sus hijos también leen libros con pop-ups: son articuladas piezas de ingeniería en papel que llegan a los 40 centímetros de alto, compuestas por decenas de pequeñas piezas. Pero también tienen mucho más. Incorporan tecnología, y son interactivos. Es una clara tendencia: los libros para niños ya no son lo que eran.

"Un libro para jugar, un juego para leer" se lee en Los super premios, de Pablo Bernasconi. Esta afirmación resume la concepción de los libros infantiles del siglo XXI, donde un texto es acompañado de otras actividades que permiten que los niños interactúen con el libro. "Es una tendencia mundial desde hace dos o tres años; el libro es un libro juguete", afirmó Luz Enríquez, directora de la editorial El Ateneo.

"Los chicos ahora tienen muchas más inquietudes, no se conforman con el cuento clásico, están acostumbrados a hacer muchas actividades en poco tiempo", detalló Mariana Teper, mamá de Manuel, de 4 años. "Además, con los libros clásicos la actitud de los chicos es pasiva, sólo escuchan. En cambio, cuando la historia demanda su participación, porque tienen que recortar o responder a alguna pregunta, las actividades son más prolongadas y la atención también", agregó.

La oferta en libros para niños asombra a quienes hace rato dejaron atrás la infancia. En los estantes de las librerías puede verse un teclado de piano para recrear la melodía detallada en un pentagrama, globos e inflador, arcilla para hacer figuras y hornearlas, botones que relatan un capítulo, que emiten música, sonidos o que detallan consignas por realizar; pizarras donde se pueden reproducir los dibujos enseñados; imanes, papeles para realizar un origami, telares, muñequeras con "dispositivos de poder", lectores mágicos que leen los cartuchos que narran cuentos, rompecabezas, títeres de dedo, herramientas de búsqueda, cohetes de goma, tijeras, paños y pompones, proyectores, CD y muchas cosas más.

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