Sin embargo, en los últimos años, la gran deuda que los/las estudiantes tienen en relación a los préstamos bancarios ha planteado preguntas sobre si la Universidad realmente merece la pena -especialmente si una persona en concreto va a la universidad, se endeuda pero no recibe el diploma finalmente. Una nueva investigación de la Universidad Hamiltonun con sede en la Institución Brookings, señala que de media, la respuesta sigue siendo SÍ.
La brecha de la llamada prima salarial universitaria (que es la forma fina de decir cuanto más cobra una person con estudios universitarios que otra que no los tiene) se ha ampliado en las tres últimas décadas: los/las titulados/as superiores ganan más del 80% más que aquellos/as que únicamente tienen el título de Educación Secundaria Obligatoria.
Sin embargo, son muchos/as los/las estudiantes que van a la Universidad durante un tiempo pero no finalizan sus estudios y se van sin un título, por lo que no se les recompensa en su trabajo, y para los que su tasa de desempleo es del 6.5%. En conclusión, estas personas ganan más que quienes tienen un título en ESO pero mucho menos que quienes tienen en sus manos el título universitario completo.
El salario de estos/as trabajadores/as ha experimentado poco o ningún crecimiento a lo largo de los últimos 30 años", dijo un analista del Banco de la Reserva Federal de Cleveland "en conjunto, los resultados muestran que en la últimas tres décadas el valor de la universidad ha aumentado de forma considerable, debido a las ganancias que posteriormente tienen los/las estudiantes universitarios".
Sin embargo, el análisis de Hamilton insisite en que es mejor pagar por los estudios universitarios que el hecho de que sea gratuita, incluso teniendo en cuenta la subida de los precios. Los/las estudiantes que van a la Universidad pero finalmente no se gradúan ganan 100.000 dólares más al final de su vida laboral que aquellos que tienen la Educación Secundaria, según calculan.
La tasa de reembolso de lo que se invierte en la Universidad supera la rentabilidad histórica si se compara con la de cualquier otra inversión, según han investigado Adam Looney y Michael Greenstone, profesores del Instituto Tecnológico de Massachusetts.