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Buenas prácticas

Enseñar a comer, enseñar a cocinar

A nadie le suena novedosa la preocupación existente acerca de la obesidad infantil; lo cierto es que, lejos de centrarnos en preocupaciones de índole estética que recaen con especial énfasis sobre las niñas y chicas, hablamos de un serio problema de salud. El verano es un momento ideal para que podamos enseñar, en familia, a los niños y niñas a cocinar.
 
comida
La primera lección que todo niño o niña debe saber es:
 
ABRIR UN PAQUETE DE COLORES NO ES COCINAR

Lo cierto es que, a menudo, la falta de tiempo es una causa esgrimida de forma muy habitual por las familias, obviando la ayuda que los nuevos artefactos programables podrían prestarnos en estos casos, los diferentes tiempos de preparación de distintos alimentos (no todos los platos requieren varias horas de cocción y, aun así, una olla a presión o una crock-pot para los/as más gourmet puede ayudar) o, directamente, la despreocupación. No considero que el presupuesto juegue aquí un papel importante: la cocina tradicional es más barata – y, sobre todo, cuando hablamos de 2, 3 o 4 personas a la mesa, tres  veces al día – que los alimentos procesados.

Los niños y niñas deben aprender y tener presente que no dependen de esa comida precocinada y que cocinar es compatible con su futura vida adulta: frente a algunos argumentos que prestan atención a los aditivos, considero que la principal fuente de dependencia de los precocinados (que no solo engloban pizzas y croquetas congeladas, sino otros alimentos que pretenden presentarse como “sanos”) es la rapidez. Sin embargo, no es difícil pensar en alimentos frescos que puedes preparar en menos de 5 minutos (carne y pescado a la plancha, una ensalada, verduras en el grill, revueltos y tortillas, macedonia, etc.); recordad que una lasaña tarda unos 10 minutos en hacerse en el microondas. No obstante, lo bueno, a veces, es enemigo de lo óptimo: siempre podemos recurrir a latas de pescado en conserva una vez a la semana para sacarnos del apuro... No es lo mismo (tampoco es lo mismo que el pescado fresco).

EJEMPLARES
 
Sabiendo que es fácil que los niños y niñas con obesidad terminen cronificando ese estado en su edad adulta es fácil comprender que la alimentación debe jugar un papel central en la Educación de los peques: no solo en casa, sino también en el centro educativo. Las reprimendas y sermones no darán resultado con tu hijo o hija: imitan vuestra conducta, comen lo que ven que tú comes y hacen el ejercicio que ven que tú haces. Nunca aceptará un consejo u orden que considere completamente contradictoria con su entorno.
 

De nada sirve darles a los niños productos light, sucedáneos del original (cuyo parecido, a menudo, es mera coincidencia): el problema puede que esté en el mismo pasillo del supermercado. El tiempo libre que parece dejarnos el hecho de alimentarnos con alimentos altamente procesados no es la excusa. Digámoslo de una vez: los sucedáneos light no van a compensar el exceso de grasas trans y azúcares que niños/as y adultos/as consumen a través de la bollería industrial y otros productos similares. Además, no los necesitan: los niños y niñas no necesitan comida light, sino que es la comida real la que más se adecúa a sus necesidades (y a las nuestras), siempre y cuando las porciones y proporciones sean adecuadas a lo que la idiosincrasia de cada cual y a lo que requiere. Las ventas de productos light no han parado de aumentar, también dirigidas hacia la infancia, y, sin embargo, la obesidad (infantil y adulta) no ha cesado de crecer en los últimos treinta años.

A TODAS LAS EDADES

Cada niño, sí, y cada niña puede cocinar: las preparaciones más simples, como ensaladas poco elaboradas, pueden hacerse desde muy corta edad. Es importante tocar los alimentos, familiarizarse con ellos, con sus olores y texturas en crudo, sin asco (de ningún tipo), y saber cómo se cocinan diferentes preparaciones para poder replicarlas cuando sea el momento adecuado.

EL OBJETIVO

Un objetivo digno y fácil de cumplir de cara a nuestros hijos e hijas sería asegurarnos, en la medida de lo posible, de que, independientemente de su sexo, sepan cocinar prácticamente de todo llegados a la mayoría de edad. Y no solo eso: en realidad, deberíamos conocer cada uno de los aspectos necesarios para vivir solos/as; la autonomía es el aspecto fundamental de la madurez. El autocuidado también debería considerarse como tal: la educación para la salud comienza en casa, pero cuidad bien el lenguaje que utilizáis para abordar este tipo de cuestiones tan contaminadas por los medios y tan poco mediadas por la verdadera salud de los y las jóvenes.

 

¿Qué vas a hacer para ayudar a tus hijos/as a mejorar su alimentación?

*Fíjate: no te pregunto que vas a hacer para mejorar tú su alimentación, sino para ayudar a que la mejoren ellos/as mismos/as ;-)))

 

 

Beatriz V. para Escuela20.com

 

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